En busca de la felicidad

En las nubes

Carlos Ravelo Galindo, afirma. Nos comenta el colega Mario Díaz que en el salón Astor del hotel St. Regency en la ciudad de México fue  la entrega del Premio Nacional de Locución 2018 que auspicia la Asociación Nacional de Locutores de México que preside la Doctora Honoris Causa Rosalía Buaún Sánchez.  

Los periodistas tamaulipecos Alberto Andrade Vilaboa  de Televisa Noreste y Cesar Peralta González de Milenio TV se hicieron acreedores a las medallas “Pedro Ferriz Santacruz”, en el género Noticias, y “Jacobo Zabludovsky”, en Reportaje, respectivamente.

De nueva cuenta Comunicadores Unidos A.C. de Tamaulipas contribuyó a incentivar al gremio periodístico de esta entidad.

Y como lo precisa el lema de la ANLM: “Honor a quien honor merece”. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Y sobre la felicidad cuenta la leyenda que en el inicio de los tiempos, antes de que la humanidad poblara la Tierra, los dioses se reunieron con el fin de preparar la creación del ser humano, a su imagen y semejanza. 

Sin embargo se dieron cuenta de que si los hacían exactamente iguales a ellos, en realidad serían nuevos dioses. Seres que harían las cosas perfectas y les causarían envidia, tras lo cual se podrían enojar. Debían quitarles algo de tal manera que se diferenciaran de ellos. 

Tras pensarlo detenidamente, uno de los presentes propuso quitarles la felicidad y esconderla en un lugar donde no pudieran encontrarla nunca.

A todos les pareció una buena idea.

Uno de ellos propuso esconderla en el monte más alto, pero se dieron cuenta de que al tener fuerza, la humanidad podría llegar a subir cualquier cumbre y hallarla.

Otro propuso que la ocultaran debajo del mar, pero dado que la humanidad poseería curiosidad, paciencia y ciencia al final podrían llegar a construir algo que les llevara a las profundidades marinas y encontrarla.                                                                                                  

Otra voz divina propuso llevar la felicidad a un planeta lejano, pero otros concluyeron que dado que el ser humano tiene inteligencia podría construir naves espaciales que les harían llegar a alcanzarla.                        

El más sabio de los dioses, que había permanecido en silencio hasta entonces propuso que escondieran la felicidad dentro del propio ser humano, de tal modo que este estaría tan ocupado buscándola afuera, que jamás la hallarían. 
Todos de acuerdo con ello, así lo hicieron. 

El ser humano se pasa la vida buscando la felicidad, sin saber que en realidad está en sí mismo.

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