No hay porque llorar en el “Día de Muertos”

En las nubes

Carlos Ravelo Galindo, afirma: No se debe llorar.  Los muertos, dicen, descansan en paz. De lo que discrepa  don José Antonio Aspiros Villagómez: “Como ya lo he comentado antes, sigo sin explicarme qué significa "descansar en paz". Las almas no se cansan porque el cansancio es algo físico y las almas no tienen materia, y los cuerpos inertes o sus cenizas ya perdieron los más de cinco sentidos con que cuentan los vivos y ayudan a sentir el cansancio.                                               

“Alguien que me lo explique, por favor. Me servirá para un amplio ensayo que voy a hacer antes de quedar ídem (ya tengo el material) sobre el fervor por los cadáveres”.                                                                   

Y nos adelanta que se llamará, Las adoraciones del cuerpo.          

Coincidimos con el debido respeto a los difuntos, que  ya no son más que restos que no pueden darse cuenta de que ya se liberaron de todas las exigencias de la vida.                                                                    

El descanso es algo que se experimenta, se siente, se vive, se disfruta. Y, eso, sólo un ser vivo lo puede registrar. Los difuntos ya no, salvo  mejor opinión y la de los diccionarios, que sí dicen que descansar, entre otras acepciones es yacer en la sepultura.                                                                              

Preferible descansar en vida, mientras ésta dure. No que para descansar, haya que morir.                                                

En fin, son más bien reflexiones entre filosóficas y etimológicas o gramaticales que no llevan a nada en la práctica. Pero que le meten ruido y están muy a tono con las celebraciones de estos días.                               

Y  responde doña Rosa Chávez  Cárdenas  que descansar en paz es "Obtener reposo del cansancio físico. Sentir alivio de penas y preocupaciones" (ya no pagar la renta, los impuestos, las colegiaturas de los hijos, el seguro de carro, la gasolina, etcétera).                                      

Cree que eso sí, es un verdadero descanso.                                                                                                        

Pero no olvidamos que  Lleno de ternura, es el pequeño pensamiento en el que El fantasma de Canterville (Oscar Wilde) se lamenta de no poder descansar en paz.

Y también recordemos  que cuando nos reímos con ganas, nuestro cuerpo exhala por períodos más largos, elimina el aire residual de los pulmones y lo  reemplaza con aire fresco, rico en oxígeno.  

Mejor unos chistes  para la carcajada. Que  política de llanto: Dos amigas comentan  sobre Adame: Sí, dice que tiene mucha dinamita. Pero poca  mecha.:                                                   

Y otro: No sé qué pasa con el Facebook, me dice: su clave es “incorrecta”, entonces escribo incorrecta pero no abre.

A Lázaro, dice la historia, le dijo el Señor. Levántate y anda. Y andó de inmediato.  No. Anduvo, pendejo…                                                     

Sí, tienes razón. Anduvo pendejo, pero luego se corrigió.

Una hija le confiesa a su padre: “Papá.  Voy a tener un hijo”.                         

Y el progenitor responde: “Estás segura que es tuyo” 

El mesero:- Caballero, ¿vino con el filete?
- No, he venido yo solo.

 - Camarero, una ración de hongos!
 - Serán125 pesos, por favor.
- Pero... ¿me los va a cobrar antes de comerlos?
- Es que con las setas,  ¡nunca se sabe!

 - Camarero, ¡hay una mosca en la sopa!
- Tranquilo, que la araña que hay en el pan se la comerá pronto...

- Camarero, la cuenta por favor.
- Cincuenta.
- Sin cuenta, que detalle, gracias.

-  Una cerveza. Por favor
- ¿La quiere sin alcohol?       

- No, la quiero sin lactosa.
- Pero... eso es absurdo.
- Ha empezado usted-  

 -Camarero, me gustaría invitar algo a aquellas chicas. ¿Qué toman?
- Un Chivas  Regal reserva de 25 años.
- Pues ponga a sus vasos  otro hielo de mi parte.

 En el restaurante:
– Camarero, ¿el pescado viene solo?
– No, no, se lo traeré yo.                                                         

 Una pareja llega a un restaurante de lujo:
- ¿Qué tomarán los señores?
- A mí me pone una langosta y un buen vino reserva francés.
- ¡Excelente elección!                                                                                    

-¿Y a su señora?
- Pues a ella... póngale un telegrama y dígale que  estoy divinamente.

 - ¡Camarero! ¡Hay un mosca en la sopa!
-Es un mosca. Responde.
- ¡Caray, qué vista tiene!

Te lo pedimos, nunca más lágrimas de duelo.                                                         

Y menos este día, porque no olvides que de llorones y tragones, están llenos los panteones.

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