Algo para recordar

En las nubes                                                                                          

Carlos Ravelo Galindo, afirma: Don Roberto Alvarado, nuestro amigo de Ensenada, lo evoca en nuestra charla. Por ello decimos, “algo para recordar”. Tiene razón. Aún tenemos, al menos, memoria.                                                                     

Constantemente se nos critica por no adaptarnos al mundo moderno. Sin embargo, nosotros nos responsabilizamos por todo lo que  hemos hecho y no culpamos a nadie por ello.

Nos gustaría señalar que, a pesar de haber llevado el pelo largo, cuando tuvimos,  de haber realizado una revolución sexual, de habernos rebelado contra los llamados valores tradicionales y de haber bailado con Los Beatles y Ray Conniff. Luis Alcaraz, Pérez Prado.

Los violines de David Hernández. O el saxofón de Everet Hoagland, entre otros. NO fuimos nosotros los que eliminamos: 

La melodía de la música. El talento y el ingenio de las creaciones artísticas. La buena voz a la hora de cantar. El orgullo por nuestra apariencia exterior. La cortesía al conducir.

El romance en las relaciones amorosas. El compromiso con la pareja. La responsabilidad de la paternidad. La unión de la familia, El aprendizaje y gusto por la cultura,

El sentimiento de patriotismo. El rechazo a la vulgaridad.

No fuimos nosotros los que eliminamos: La escena de la Navidad de las escuelas y ciudades. El comportamiento intelectual. El refinamiento del lenguaje. La dedicación a la literatura. La prudencia a la hora de gastar. La ambición por lograr ser alguien en la vida.

Ni tampoco sacamos a Dios del gobierno, de las escuelas y de nuestra vida.

Y por supuesto que no somos los que eliminamos  la paciencia y la tolerancia de nuestras relaciones personales ni de nuestras interacciones  con los demás.

¡En efecto, ya soy una persona mayor! Pero todavía puedo animar una fiesta...  incluso si sólo resisto  hasta las 9 de la noche.

Todavía puedo abrir frascos con tapas a prueba de niños aunque tenga que usar un martillo, y una mano.

Todavía me acuerdo de llegar a mi casa... aunque deba llevar un mapa conmigo. Todavía duermo como un bebé en las noches...aunque al otro día el cuerpo demore en permitir que me levante

Todavía soy muy bueno con las historias...aunque  las repita varias veces. Pero no creas que me he vuelto peleador, cascarrabias ni intransigente…Simplemente tengo edad para decir que hay cosas que ya no me gustan.

Ya no me gustan ni  la congestión de tráfico, las  muchedumbres, la música alta,  los niños gritones,  los perros que ladran, los políticos.

 Y tantas otras cosas que ahora no recuerdo.

¡Solo deseo disfrutar de mi vida con viejos amigos  y bailar con la música de antaño y hoy la “moderna, a brincos”. ¿Me escuchas?, preciosa.

Con todo mi afecto para Ustedes, con mayúscula.

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