¡Misión cumplida hijo mío!

Emotiva crónica-mensaje del

Cap. P. A. Armando Victoria

12 de julio de 2016, fecha sin importancia para una agenda usual, sin embargo, para un individuo que ha hecho de su vida una misión profesional, que la ha cumplido cabalmente con la compañía de una familia, base de su vida, es sumamente satisfactorio llegar a esta fecha, rodeado de sus seres queridos y amigos que se incluyen, formando así un gran grupo familiar para celebrar juntos la terminación de la carrera profesional de su hijo, el Capitán Piloto Aviador, Armando Victoria Orta, Comandante de 777 de “Aerovías de México” mejor conocida como “Aeroméxico”; quien ha alcanzado la edad de jubilación, término de vida profesional regulado por “la Ley de Aviación Civil” vigente en México. Habiendo sido actor de esa Ley, me atrevo a dar a conocer este hecho de gran trascendencia para él, para el piloto, para la familia y amigos que los acompañan.

 

El Capitán Victoria organizó a su familia para llevarlos en su último vuelo México-Madrid-México al que con tristeza no lo pudo acompañar por cuestiones de salud su mamá ni tampoco su papá porque solidariamente se quedó con ella.

Por las relaciones de una de sus hermanas, pudieron asistir a la llegada de ese último vuelo del Capitán, recibiéndolo emocionados con abrazos y besos a la puerta del avión.

¡Misión cumplida!....toda un vida de constante cambio, cada hora de vuelo se presenta distinta: el estado del tiempo, las condiciones mecánicas del avión, los cambios meteorológicos a los que se debe enfrentar, los pasajeros que multiplican la organización del vuelo, más los estados de las pistas y aeropuertos de destino. En fin, se ha cumplido la misión.

Armando, tu madre, tus dos hermanas, tu esposa y tus hijos y yo, te felicitamos por la misión cumplida.

En lo personal, después de mi desempeño profesional, me llena de orgullo tu brillante aportación, tu desempeño profesional.

(Posteriormente se celebró un convivio con compañeros, amigos y familiares, todos entrañables que lo agasajaron con alegría y le hicieron coro al recibirlo en su renacimiento como ciudadano).

¡Se feliz hijo mío!