Partidos caros, democracia pobre

Por: Ángel Álvaro Peña

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Facebook: PoliticosAD

Alma Grande

En México sobran partidos políticos, faltan ideas políticas. Los partidos que no son competitivos deben desaparecer, de tal suerte que el país se quedaría con tres o cuatro, cuando mucho, y el ahorro de dinero que se destina a las organizaciones satélites podría destinarse a fines más dignos.

El objetivo de todo partido debe ser alcanzar el poder; sin embargo, en nuestro país hay partidos que ni siquiera se acercan al porcentaje para conservar su registro, pero sobreviven gracias al amparo de los votos de los partidos grandes.

El gran negocio de los partidos satélites es proveer de votos al mejor postor en decisiones reñidas, en debates parejos, en votaciones parejas. Ahí es donde los legisladores de esos partidos encuentran su beneficio.

La realidad es que el sistema de partidos debe consolidarse por un lado y, por el otro, depurarse.

Ante esta realidad se debe legislar, depurar, colocar un tamiz más estricto a los partidos. El 3 % del total de los votos emitidos no ayuda a ningún partido a llegar al poder; sin embargo, hay organizaciones que pelean un voto para alcanzar ese porcentaje y seguir viviendo del erario.

La demostración más clara de que debe transformarse este proceso en el sistema de partidos es el hecho de que Morena fue el partido político que gastó menos dinero y el que obtuvo más votos.

El dispendio de las elecciones en México debe tener un límite y hay quienes siguen viendo en la creación de partidos un verdadero negocio, así como vive con lujos la familia que posee el Partido Verde, gracias a la ingenuidad de sus simpatizantes, hay proyectos para crear otros partidos similares.

Este es el propósito de la ex primera dama, Margarita Zavala, quien considera desde una visión muy particular, que ella puede encabezar un nuevo partido político. Su fundamento radica en las muestras de simpatías que recogió durante su breve campaña como candidata independiente.

Es evidente que Zavala se salió de la contienda porque no quería estar consciente de que la intención del voto a su favor no rebasaba el 5 %. Quería evitar hacer público su fracaso como candidata a la Presidencia de la República.

Ante esta situación el partido de Margarita Zavala está destinado a ser un partido pequeño que no alcanzará el poder, vivirá del presupuesto como una organización apéndice de otras, incluso del propio PAN, donde todavía milita su marido Felipe Calderón y su prima Mariana Gómez del Campo.

La claridad política de Margarita no existe. Y no estamos hablando de fundamentos ideológicos, ahí hay más miseria todavía. Hablamos de la claridad con la que Margarita reunió las firmas necesarias para alcanzar la candidatura independiente, que no fue fácil, pero sobre todo, el proceso de recolección tiene aún muchas dudas.

Además de estas dudas sobre la posible complicidad de panistas integrados a su equipo de recolección, y que se sabe que no a todos les pagó lo prometido y otros ni siquiera vieron un peso por su esfuerzo, hay otras sobre la limpieza de Margarita como candidata independiente.

La Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó a Margarita Zavala, informar al INE los nombres de quienes hicieron aportaciones privadas en los llamados “conversatorios” y el monto de las mismas.

Hay dudas sobre la honestidad de los aportantes, quienes no pueden ocultar sus nombres. Hay sospechas sobe las cantidades y el origen de las mismas.

Por si fueran pocos estos antecedentes, la esperanza de proselitismo de Margarita tiene dos vertientes de dudosa solidez. En primer lugar le apuesta a una ruptura profunda y contundente en el PAN. Sabe que quien llegue a dirigir ese partido no tendrá el apoyo de todos los militantes.

En segundo lugar, considera que quienes la apoyaron en su campaña, que no son muchos, podrán seguirla hasta la concreción del partido político que quiere construir, para lo cual convoca a representantes de las 32 entidades federativas el próximo domingo.

La visión de Margarita Zavala es muy simplista y se antoja fantasiosa, pero los fines de un partido como el que seguramente ya diseñaron ella y su esposo, no tienen como propósito  la obtención del poder sino la garantía del fuero. La impunidad.

El problema de ese caro capricho de Margarita Zavala radica en que los gastos del partido que intenta construir los pagan los mexicanos con sus impuestos. Es decir, Margarita Zavala quiere que su propio partido político sea subsidiado por los mexicanos.

Es como adquirir un coche para que los mexicanos paguen la gasolina y las reparaciones. Nadie en su sano juicio haría esto, pero hay un INE que todo lo perdona en nombre de una democracia que apenas empieza a surgir entre la población.

Margarita Zavala quiere seguir viviendo de los mexicanos, el gran pretexto es un partido político que carece de definición política, porque las ideas políticas y sociales simplemente no se le dan a la ex primera dama. En vano su labor como legisladora y militante del PAN.

Recordemos que durante el único debate al que asistió le sobraba tiempo del asignado, mientras que a sus contrincantes, les faltaba. Si en los debates, como la única y primera mujer candidata independiente en la historia de México no sabía qué decir, poco podemos esperar de las propuestas de un partido político creado por ella.

Margarita Zavala no es la única política que quiere crear su propio partido; hay otros que al ver que su partido está en la lona, luego de la gran derrota electoral, consideran que pueden resurgir, en lo personal, de las cenizas de sus organizaciones.

No puede permitirse que haya más partidos políticos sin que en realidad muestren posibilidades de alcanzar el poder. De otra manera sólo estarían empobreciendo al país a costa de los lujos de la cúpula de las nuevas organizaciones. 

PEGA Y CORRE.- El gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, habla mucho de justicia y ahora hasta el ex gobernador Duarte se le escapa. Yunes debe poner sus barbas a remojar, no está libre de culpa. Y aunque la PGR se haya arrepentido de liberar a Duarte en los próximos días, bien podría llevar su proceso en libertad antes de que termine el actual sexenio. Yunes Linares debe recordar que los carniceros de hoy serán las reses de mañana. Abusado.