Veracruz no es de Yunes

Por Ángel Álvaro Peña

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Alma Grande

El temor que ha infundido en la población Miguel Ángel Yunes Linares obliga a los votantes a decir que votarán por su hijo en las encuestas por temor a represalias. El control que tiene el gobernador sobre las encuestas realizadas en todo el territorio veracruzano es tal que no escapa una sola encuesta a su supervisión.

A pesar de todo esto la inclinación de los veracruzanos que quieren votar, abiertamente, por Cuitláhuac García, superan a quienes dicen que votarán por Yunes Márquez. 

Ante esta realidad, el candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia”, Cuitláhuac García Jiménez, ha tomado la delantera en las elecciones para Gobernador de Veracruz y rebasa al de “Por Veracruz al Frente”, Miguel Ángel Yunes Márquez, de acuerdo con el ejercicio de Grupo Reforma y Grupo Radio Centro.

El candidato de Morena llega a ese punto de la elección con el 43 por ciento de la intención del voto mientras que el panista suma 41 por ciento.

La precisión de la lectura de las encuestas que está fuera del control del gobernador, arrojan resultados muy diferentes a los que detallan las encuestas realizadas por medios locales, bajo el mandato de Yunes Linares.

De acuerdo con Reforma, el apoyo hacia cada candidato se divide de manera territorial y por segmentos poblacionales. “El Norte y el Sur de la entidad favorecen al candidato de Morena, mientras que el hijo del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares se encuentra más fuerte en el Centro. Las mujeres y los jóvenes manifiestan predilección por García, al igual que los segmentos más escolarizados entre la población. Yunes Márquez lidera entre los electores de más de 50 años y empata con García entre los hombres y los grupos con menor escolaridad”.

“El 65 por ciento de los veracruzanos opina que, de ganar Yunes, habría injerencia de su padre Gobernador, cuya aprobación entre los encuestados se encuentra dividida”, dice el diario.

Otro dato significativo es que Andrés Manuel López Obrador lidera las preferencias para la Presidencia en esa entidad con una ventaja de 12 puntos porcentuales por encima de Ricardo Anaya. AMLO tiene 48 por ciento contra el 36 por ciento de Anaya y el 15 por ciento de Meade Kuribreña.

Ahora, ante la notoria desventaja que tienen el Frente y el PRI ante los candidatos de Morena intentan descalificar las encuestas, los priistas, sobre todo, afirman que no dicen la verdad ni pueden anunciar triunfos ni derrotas. 

Sobre las encuestas dan ejemplos y no falta quién asegure que siempre el que va ganado en las encuestas pierde en las urnas.

En esta guerra sucia que trata de descalificar a las encuestas entró la Conferencia del Episcopado Mexicano, organismo conservador de la sociedad civil que asegura que todavía el 80 por ciento de la población es católica.

Así, el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, pide a todos los católicos salir a votar este domingo 1 de julio de 2018 y no hacerle caso a las encuestas. 

Pero si no arrojaran algo de verdad las encuestas no estarían tan nerviosos los priistas. Es verdad que las encuestas se equivocan, pero cuando hay variables importantes entre los competidores, cuando uno está arriba y luego éste baja, y llega hasta el tercer lugar y luego vuelve a subir, etc.

No es el caso de las encuestas de intención del voto para la Presidencia de la República, porque los porcentajes que ahora conservan los tres candidatos dignos de considerarse como tales, no han cambiado de lugar en ningún momento a lo largo de nueve meses.

Es decir, que cuando hay una tendencia tan definida y sin cambios, esa encuesta debe tomarse muy en cuenta y convertirse en un aviso de lo que podría pasar el 1 de julio.

Resulta por demás dramático el hecho que los que ahora descalifican las encuestas por el simple hecho de que no favorecen a sus candidatos hayan gastado millones de pesos en la elaboración de estos estudios acerca de su propia imagen.

Un ejemplo de este gasto excesivo es el propio presidente Enrique Peña Nieto. 

Al respecto Sin embargo, señala: “En 2014, cuando desaparecieron 43 estudiantes de la escuela normal rural de Ayotzinapa, Guerrero, y el equipo de periodistas de Aristegui Noticias reveló la posesión de una mansión, la aprobación de la gestión del Presidente Enrique Peña Nieto se fue en picada hasta rozar el suelo con 10 puntos porcentuales en los peores momentos, según todas las encuestas. En el ocaso de su mandato, las cifras no superan los 20 puntos de aceptación. Así, es el Primer Mandatario más reprobado de la historia de México, desde 1994, cuando se empezó a elaborar este tipo de ejercicios.

Es un resultado que no coincide con el gasto en encuestas que el propio Jefe del Ejecutivo ordenaba desde Los Pinos mientras gobernaba. Cada año, pidió 4.4 encuestas de seis  millones 979 mil pesos, cada una, en promedio, con lo que gastó por lo menos 153 millones 548 mil 59 pesos entre 2013 y 2017.

¿Es decir, si Peña Nieto no cree en las encuestas, si los priístas consideran que son ejercicios inútiles que mienten, para qué gastó tantos millones que produjeron los mexicanos y que el ejecutivo federal utilizó en su persona?

Por otra parte, el mismo medio informa: “Calderón Hinojosa ordenó hacer encuestas sobre la aceptación de Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto como oponentes rumbo a la Presidencia. De paso, pidió estudios de opinión sobre el nivel de aprobación de su esposa Margarita Zavala, el impacto respecto de la muerte de quien fuera Secretario de Gobernación y falleciera en un accidente aéreo, Juan Camilo Mouriño y hasta las creencias sobre la presunta culpabilidad del cantante Kalimba, acusado de violación en 2008. 

Pero ahora el remedo de líder nacional del PAN, Damián Zepeda Vidales, lanza funestas acusaciones contra las encuestas para decir que  no sirven, cuando sus antepasados las han utilizado y les ha servido de mucho. Sobre todo para adelantar resultados y pronosticar triunfos electorales.

De esta manera, la manipulación que imprime Yunes Linares para ver triunfar a su hijo; el miedo que infunde en la población para que, desde ahora, vean a su hijo como gobernador. Esas encuestas que tienen variantes graves, en realidad no tienen sustento desde el momento que las supervisa el gobernador que quiere imponer a su hijo como sucesor.

Si no resultara triunfador en las urnas el junior, seguramente las cuentas y los números podrían llevar a Yunes Linares a la cárcel. 

PEGA Y CORRE.- La guerra de Yunes Linares contra todo lo que no sea la capilla PAN-PRD que intenta darle el triunfo electoral a su hijo, es nocivo, de tal suerte que el presidente municipal de Alvarado, Bogar Ruiz Rosas, dotó a los policías municipales de resorteras luego de que la SSP asumiera las funciones de éstos y les decomisara sus armas por órdenes del gobernador, cuya cercanía de las elecciones no sólo lo mantienen desesperado sino con una amargura fuera de serie..