¡Demasiado bueno para ser verdad!

Por: Abel Magaña C.

Ni un peso más del pueblo para sostener a los partidos políticos.

Ni un plurinominal más en el Congreso.

Dos propuestas demasiadas buenas para ser verdad.

La sociedad, por medio de las redes sociales, pusieron la semilla que germinó inmediatamente.

Esta propuesta brotó ante la indiferencia de los políticos por la tragedia que provocaron los sismos de septiembre.

La propuesta de destinar los recursos públicos que se otorgan a los partidos para los damnificados fue recogida, a botepronto, por “El Peje” López Obrador, quien dadivoso ofreció un 20 por ciento de lo que va a recibir MORENA en 2018.

El Frente Ciudadano (PAN-PRD-MC) la retomó y le agregó: Ni un peso más a los partidos, todo para los damnificados, “sin simulaciones y de largo alcance”.

El PRI subió la apuesta: Rechazó todo el dinero que le tocaba de sus prerrogativas de este año 2017, 258 millones, invitando a todos los demás para hacer lo mismo.

Además, le dio forma y presentó iniciativa de Ley en San Lázaro para acabar con el financiamiento a los partidos.

Ni un centavo más a los políticos, punto.

Son más de 6 mil millones de pesos en 2018.

Y agregó: hay que acabar con los 200 diputados plurinominales y los 64 senadores de representación proporcional.

Demasiado bueno para ser verdad.

Claro que nada fue de corazón, sino parte de una desaforada carrera electoral, en la que los partidos pelean por llevarse los aplausos (y los votos) de los ciudadanos.

Ya estamos en elecciones.

Han sido 30 años de mantener a los políticos de todos los colores y sabores, pues fue en la elección de 1988 (Carlos Salinas vs Cuauhtémoc Cárdenas) cuando los partidos contaron por primera vez con dinero público.

El pretexto fue, y es, la equidad, pero sobre todo para que no se filtre dinero sucio (el narco) en las campañas electorales.

30 años son más que suficientes: Ya basta de mantener a zánganos de la política buenos para nada. Que cada uno se rasque con sus propias uñas.

Hay que acabar con la burocracia partidista que no sirve para nada a México.

Lo mismo para el PRI, PAN o PRD que partidos familiares y hegemónicos como MORENA, Verde, MC, PT, PANAL y PES.

Miles de millones de pesos se han destinado para “mejorar la democracia en México”, que sin embargo cada día es más cara y a la hora de la verdad, nadie cree en ella.

El PRI, además, propuso que “sólo” quedaran 300 diputados y 64 senadores, como debió ser siempre.

Se imagina lo que se podría ahorrar.

Miles de millones de pesos anuales.

Los plurinominales o de representación proporcional aparecieron en la política en la LII Legislatura (1979-1982), gracias a las reformas políticas que impulsó Jesús Reyes Heroles.

Fueron sólo 100 pluris: 39 del PAN; 18 del PCM (Partido Comunista Mexicano); 11 del PPS (Partido Popular Socialista); 10 del PST (Partido Socialista de los Trabajadores); 10 del PDM (Partido Demócrata Mexicano) y 12 del PARM (Partido Auténtico de la Revolución Mexicana).

En esa Cámara de Diputados estaban por Veracruz, Fidel Herrera, Gonzalo Morgado, Carolina Hernández Pinzón, así como Luis Octavio Porte Petit y Juan Maldonado Perea, entre otros.

Entre los pluris estaban Graco Ramírez (Gobernador de Morelos); Valentín Campa, por el PCM; Arnoldo Martínez Verdugo, también del PCM y Manuel Stephens García, del PPS.

El antecedente de los diputados de representación proporcional fueron los “diputados de partido”, que llegaron a la Cámara de Diputados en 1964.

Fueron 20 diputados del PAN; 9 del PPS y 5 del PARM.

De eso hace ya 53 años.

Ya pasó bastante tiempo para que los partidos políticos cumplieran la mayoría de edad; ya no necesitan vejigas para nadar.

De lograse estos cambios, los partidos y su burocracia tendrían que vivir de lo que aportaran sus simpatizantes y sólo sobrevivirían unos pocos.

Seguro que muchas familias cerrarían su franquicia de partidos. Ya no sería negocio.

Ahora corresponderá a la sociedad en general, obligar a los partidos a votar las reformas.

Nunca más un centavo de los impuestos para los políticos.

Y que se ponga vigilancia extrema a los gobiernos, federal y estatales, para que no den dinero bajo el agua a sus organizaciones.

Todo un reto, pues los partidos se defenderán como gatos boca arriba; pondrán mil y un pretextos.

Sin dinero y sin pluris sería su fin.

Pero, el pero de siempre, ya empezaron los pretextos y las reacciones en contra.

El PAN (Ricardo Anaya) dice que primero el Gobierno se apriete el cinturón y reduzca sus gastos. Un subterfugio para no cumplir con la promesa empeñada.

Y hasta senadores del PRI, como Héctor Yunes Landa, dicen que hay que pensarlo muy bien antes de quitarle dinero público a los partidos, pues puede infiltrarse el narco. ¡Ajá!

Como si eso fuera obstáculo para que el crimen organizado se meta hasta la cocina.

Sin embargo, pese a todo hay que seguir presionando, ya se vio que si es posible.

Sólo falta que voten ya que serán los propios políticos quienes deben hacerse el Harakiri… ¡Ahí está el detalle!